Archivo de la categoría: Marcas de lo cotidiano

Prosa poética… pensamientos con el sabor de lo que nos pasa

No se trata de…

No se trata de tus soles, sino de quién los mantiene encendidos.

No se trata de tu soledad, sino de la ausencia.

No se trata de tus muchas voces, sino de tu silencio.

No se trata del encuentro, sino de los caminos que te llevaron allí.

No se trata de la frecuencia, sino del sentimiento de amistad.

No se trata de la angustia, sino de tus conquistas.

No se trata de lo adverso, sino de tu actitud.

No se trata de tu éxito, sino de tu trabajo.

No se trata de tu mirada, sino de tu destino.

No se trata de tu enojo, sino de qué lo provoca.

No se trata de tus obras, sino de qué te mueve a hacerlas.

No se trata de tu razón, sino de tu intención.

No se trata de que falles, sino de que aprendas.

No se trata de tu experiencia, sino de tu vigencia.

No se trata de qué haces, sino de quién eres.

No se trata de tu ayer, sino de tu esperanza.

No se trata de tus historias mínimas, sino de Dios que les da sentido.

No se trata de tu humildad, sino como equilibra tu dignidad.

No se trata de tus sueños, sino de qué sueñas.

No se trata de tu futuro, sino de tus decisiones.

No se trata de tu persona, sino de por qué estás aquí.

No se trata de tu vida, sino del propósito por el cual vives.

No se trata de tus logros, sino como contribuyen a un mundo mejor.

No se trata de qué digas, sino a quién representas.

No se trata de aquello que hace fácil la vida, sino que estés en paz.

No se trata del poder que tengas, sino como lo usas.

No se trata de tu libertad, sino qué escoges hacer con ella.

No se trata de cuánto has fallado, sino que hayas sido perdonado.

No se trata de cuánto te han fallado, sino que hayas perdonado.

Nicolás Marulla

Aeropuerto de Ezeiza, 21 de junio de 2012

 

Fragmentos de lo que vendrá

La mayoría de las veces el futuro se nos devela en pedacitos…

El mapa del alma con rebordes de cicatrices, nos  demarca el sendero,

Los sueños que se fueron construyendo, son en parte producto del dolor mezclado con la esperanza, y de la apuesta que emerge de las ganas de vivir y de ser aquello que devuelve la paz.

La voluntad de Dios se esconde en aquello que nos apasiona, dijo alguien con inspiración, y entonces se hace más certera la apuesta y más clara la dirección…

Quisiéramos un futuro totalmente claro, cristalino, seguro, un GPS libre de errores y actualizado, y entonces descansar sin la ansiedad que produce la incertidumbre…

Pero no estamos preparados para que se nos revele todo lo que ha de venir, no podríamos ponernos de pie ante esa hoja de ruta donde no solo hay motivos para la felicidad, sino accidentes del camino que difícilmente tengamos en nuestro haber presente la capacidad de sortear…

Por las razones que fueran, Dios prefiere entregarnos fragmentos de lo que vendrá…

 

Nicolas Marulla, Buenos Aires, 21 de noviembre de 2014

¡Nunca más!

Calles llenas de misterio y de sombras,

El pánico se adueña sin pedir permiso y las casas vulnerables entregan sus sueños e ilusiones y se rinden ante el atropello vil y salvaje de quienes nacieron para ser humanos y se convirtieron en bestias…

El poder corrompe todo el sistema y los ideales de paz y libertad se manchan con sangre y se sumergen en aguas turbias perdiéndose en caminos de desolación…

Ella no volverá a ver al hombre pequeño que le prometió un hogar y un país…

Aquel llora a su padre que no regresa, mientras las horas avanzan y la soledad viene para quedarse…

Aquel otro mientras traspasa barreras de dolor y oscuridad, se esfuerza por delinear el rostro de sus hijos que no volverá a ver…

Gritos que nadie oye, silencios que todos oyen…

Ráfagas de miedo y temblor ante el ruido fatídico de un dos punto tres que hace ronda hasta encontrar a su presa.

Todo es terror y violencia, no hay argumentos que valgan, ni derechos ni razones…

Se mezcla con sangre y con lágrimas y se hunde en el fango sucio de la impunidad el ideal de un país mejor…

Desaparecen miles y no solo agonizan las madres, las abuelas y los hogares hacen duelo, sino que la nación queda acéfala.

Hoy puedo llorar y escribir, porque un par de meses antes del golpe siniestro, entré en un templo y encontré otra libertad, una suprema, y sin buscarlo quedé atrapado en la fe, con otra militancia, reconstruyendo el rompecabezas de una historia que jamás debíamos haber vivido y que hoy nos impulsa a decir… ¡Nunca más!

Nicolás Marulla

Buenos Aires, 24 de marzo de 2006 (A 30 años del golpe del 76)

Cuando Dios…

No esperes que se descorra el cielo para creer…
Que se vaya la tarde para soñar… y que tu alma no perciba el silencio.
Silencio no es otra cosa que una pausa de Dios mientras te está hablando…
Tal vez un suspiro para no llorar, tal vez un susurro de quebranto, de amor…

Cuando te incomode su presencia, será solo para ubicarte otra vez en la senda,
Para que entiendas que los sueños que se fueron, solo permanecen ocultos…
Y que vivir también es buscar, descubrir y encontrar.

Las huellas que vas dejando a tu paso tienen memoria…
Y la trama urdida antes del ayer, se teje en los caminos del mañana.

Cuando te intimide su voz, será solo para que percibas el tono de la obediencia,
Para que entiendas que las bendiciones de la vida se abren con esa llave,
Y que las puertas que se cerraron, necesitaron que el tiempo las deshinchara…

Cuando te nuble la luz de sus ojos, será solo para que despiertes…
Y veas que tu entorno está vivo y que hay mucho por agradecer.
Para que reacciones a tiempo y en tu letargo no se pierda la esencia de lo que vendrá,
Para que encuentres el camino, desandando temores y señalando ilusiones.

Cuando te duela su ausencia, será solo para agigantar tu fe…
Y para que te atrevas a dar el siguiente salto sin temor a caer…
Sabiendo que su ausencia es solamente sensación,
Ya que no existe tal cosa como la ausencia de Dios. 

Nicolás Marulla, Buenos Aires, 19 de enero 2016

Septiembre…

Como gotas de lluvia los sueños de abril encallaron en septiembre y encendieron la esperanza. Los que adornaron cuidadosamente los espejos de la vida, agitando el espíritu y revoloteando en el alma.

Sueños que se nutrieron de avisos y confirmaciones, de afectuosas demostraciones y salutaciones amables.

Como gotas de lluvias silenciosas, sin provocar estridencias ni desequilibrios, sin llamar la atención de quienes observan de manera distraída… sin generar al menos un giro, un freno, un salto, un gemido…

Pasó abril y se incorporó nuevamente el alba con una frescura inusual, con un presagio esta vez diferente, esta vez elocuente, sin quiebres, disipando la espesura de la niebla casi resistente…

Haciendo caer una a una las hojas resecas de las horas inciertas, presurosas de olvido o ausentes de recuerdos.

Pasó abril y otro y otro y llegó otra vez septiembre infinito…

De esplendor y poesía, de cánticos festivos, de amapolas, de fresas y frutillas. Con el ímpetu de correr para descorrer, de llegar para comenzar y luchar, prevalecer; con la vocación de amar y así poder desandar el desencanto, la desilusión, para desarmar la estrategia de oprimir, y volver por sobre todo y a pesar de todo, al intento de soñar…

Buenos Aires, 24 de enero 2012

Nicolás Marulla

Marcas…

Marcas… en los albores de la vida, como en una arcilla blanda, como una gota en la piedra, como un reflejo en el río…