Archivo de la categoría: Marcas de lo cotidiano

Prosa poética… pensamientos con el sabor de lo que nos pasa

Comienza un nuevo año…

Comienza un nuevo año…

Te preguntarás qué cosas debo afirmar y cuáles debo cambiar en mi vida.

Claro, necesitamos hacer balances, revisar nuestra vida, familia, pasado, presente y anticipar el futuro.

Dios nos da la oportunidad de cerrar y abrir capítulos, de hacer balances de lo vivido, de reorientar nuestra vida y visualizar nuevos horizontes.

Te comparto algunos tips que te pueden ayudar:

  • Tu relación diaria con Dios es vital.
  • Perdonar y pedir perdón; saldar deudas emocionales, da paz.
  • Tu cuidado y enfoque de la familia echa fundamentos para el futuro.
  • Valorar y cuidar las amistades mejora la calidad de vida y da plenitud.
  • Enfocarte en aquello que te apasiona enlazado al propósito de vida, le da sentido a tus días.

Da vuelta la página de aquellas cosas que te dañaron y de aquellas en las que sentís que le fallaste a Dios, a los demás y a vos mismo, y date nuevas oportunidades en el año que comienza de reescribir tu historia.

¡Que tengas un 2020 lleno de bendiciones de la mano de Jesús!

Nicolás Marulla

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La navidad evoca…

La Navidad evoca una de las escenas más sencillas de la vida, donde lo infinito nos invade y nos acerca a Dios.

Fue desde el humilde pesebre de Belén, donde Aquel que se hizo tan pequeño y vulnerable, nos trajo un mensaje de perdón y reconciliación que se renueva cada año.

La actitud de Jesús nos invita a salir de nosotros mismos, para llevarnos al encuentro de aquellos que podremos abrazar con amor y con quienes compartiremos la esperanza que solamente él pudo darnos.

En esta navidad, recordemos con gratitud y respeto a quienes no están, expresemos nuestras emociones de manera positiva, procuremos tener paciencia con todos y reorientemos nuestra vida en causas nobles.

¡Nuestros más sinceros deseos de paz en estas fiestas, los amamos!

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Nicolás y Sonnia Marulla

 

 

¿Por qué estoy desanimado?

¿Por qué estoy desanimado?
¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
Nuevamente lo alabaré… (Salmo 42:5)

El salmista David, conocido como “el Quijote de la Biblia”, ya que al igual que este personaje de la obra maestra de Miguel de Cervantes, pasó por infinidades de experiencias; desde grandes triunfos y logros, pasando por mares turbulentos de confusión y depresión, llegando a los fracasos más dolorosos y frustrantes que en un ser humano puede experimentar.
La grandeza de David fue su gran amor a Dios. Esto le permitió levantarse de sus fracasos, de sus sentimientos de frustración, de la depresión, de la angustia inexplicable, del dolor más severo e insoportable, de la persecución que no le daba respiro y de sus rotundos fracasos personales.
En este salmo nos deja una lección de vida increíble.
David se habla a sí mismo, le dice basta a su interior derrumbado y le ordena a su alma a poner la esperanza en Dios y así llenar nuevamente su boca de alabanza.
Decide cambiar su queja, su lamento constante, sus “no puedo”, por la alabanza más hermosa nacida de un corazón lleno de amor y gratitud y que como expresa en el comienzo de este salmo, es la del corazón de un hombre que tiene una profunda sed de Dios.

Nicolás Marulla

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Presagio

Los cristales del tiempo se resquebrajaron al sonido de tu voz,
las manecillas de los baúles de la sabiduría comenzaron a girar lentamente,
las nubes compiten entre ellas por saber quien será elegida,
los corceles saben que ya ha sido seleccionado el mejor,

Mientras las puertas vaivenes de la urbanidad no cesan de moverse y en los campos la lluvia se hace desear…

Todo presagia que algo extraordinario va a ocurrir de un momento a otro…

Así y todo, aquello que preocupa y desvive a los hombres continúa siendo insulso, fugaz y deshabitado…

Mientras el cosmos se estremece,
la naturaleza gime,
los animales corren velozmente,
las aves emigran juntas como interpretando la convocación,
y las aguas agitadas y las nubes arrastradas,
y todas las compuertas del viento se abren,
y se cierran los grandes abismos,
y se rompen todos los cerrojos de los secretos muy guardados…

Entonces erguidos los hijos de la esperanza,
levantan sus cabezas y así, permanecen con los ojos abiertos de par en par, mirando el cielo…

Todo presagia que algo extraordinario va a ocurrir de un momento a otro…

 

Nicolás Marulla
Viajando de Asunción a Encarnación, 10 de Septiembre de 2010

 

Angustia

La angustia brota por todas partes como el agua, se entremezcla con el pasado en las arterias del alma y se hace mistura en el llanto; sacude desde adentro e irrumpe sin que nadie la llame.

Con su efecto desestabilizador y su arte para discontinuar, se adueña del presente y no deja espacios libres para que otros sentimientos compartan el lugar…

La angustia no pregunta si es el momento adecuado, no contempla horarios, fechas y acontecimientos; no respeta clases sociales, ni credos, ni razas…

Llega, se instala y ahoga, oprime, recorta y debilita, no se anuncia, en todo caso su llegada es portadora de anuncios devastadores…

La angustia que nos desarma y nos descorazona, puede ser sorprendida, se la puede desconcertar, arrinconar…, y aunque suene extraño…

¡Se la puede angustiar!

Una angustia angustiada será una angustia debilitada y empobrecida; sorprender a quien intenta sorprender es una estrategia de vida y una cualidad de liderazgo.

Así como puedes traer el futuro a tu propósito y visión, puedes traer a la angustia para sumergirla en el mar bravío de tus sueños y exhibirla en el escenario reconfortante de la alabanza; en las calles atiborradas de las necesidades de otros y en el grito ensordecedor de los indefensos, en la calma de la reflexión, en la confesión, en la oración, en el susurro indecible del Espíritu y en la expresión invencible de la fe puesta en Jesús…

Aquello que vino para atormentarte adquiere ahora un sentido liberador y una posibilidad de crecer; porque quien padece, finalmente es quien alcanza a comprender y quien reduce todo a esperanza…

Nicolás Marulla
Buenos Aires, 29 de mayo de 2008
(En el 27º Aniversario del fallecimiento de mi padre)

La historia decanta…

“No te apresures ni desesperes procurando defenderte de alguna ofensa; nunca olvides que la historia decanta y siempre termina poniendo todo en su lugar”

Finalizó cerca de la medianoche la extensa reunión de trabajo con el equipo, interrumpida por charlas privadas con algunos de los integrantes del mismo, llamadas, mails, y por una reunión en paralelo con otro grupo.

El encuentro había comenzado en horas de la mañana, y casi la totalidad habíamos viajado        durante la noche, por lo cual libramos una batalla por momento feroz para sostener los párpados en su lugar… son esas jornadas en las que necesitás reinventarte más de una vez.

Luego de la misma, con algo más de una hora entre despedidas y llegar a la habitación, caí desplomado en la cama y encendí el televisor solo para permitir que imágenes que cambian de manera fugaz llenaran mi vista vencida…, no tenía ánimo de abrir la valija y darme una ducha antes de dormir.

Rápidamente, como si fuera una película que atravesó mi mente, procesé a mil por hora, qué estuvo bien y qué no, qué cosa dije que no debía haber dicho, qué errores cometí, qué quedó pendiente, qué olvidé, qué, qué, qué…

Al día siguiente, después de haber conversado con Dios y satisfacer las ganas intensas por un desayuno, la calma y la paz no tardaron en llegar. La claridad de la mente descansada monitoreó la información de manera efectiva, me aseguré que las motivaciones hayan sido las correctas, y todo siguió avanzando en esta vorágine de la compleja misión a la que fui llamado.

Entre aciertos y desaciertos, avances y retrocesos, buen ánimo y momentos de incertidumbre, me di cuenta que ver la vida como un proceso y no como fotos del momento, es clave…

Así lo interpretó José, aquel joven hebreo, que entendió que todo obedecía a un plan de Dios y que siempre en su soberanía, todas las cosas las encamina para bien.

Entendí, que más allá de los pesares y avatares del momento, de las luchas que libramos en el alma y de los elogios pasajeros, la historia decanta, sí y cuando eso sucede, siempre termina poniendo todo en su lugar.

Nicolás Marulla
Tucumán, 7 de enero 2018

 

 

Comienza un nuevo año…

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Comienza un nuevo año…

Te preguntarás qué cosas debo afirmar y cuáles debo cambiar en mi vida…

Dios es eterno, nunca cambia… él no necesita de los soles y las lunas, de las estaciones del año, de los comienzos y los finales, vive en la plenitud de la eternidad, más allá del espacio y del tiempo…

Nosotros, necesitamos todo lo que Dios no necesita.

Porque necesitamos hacer balances, revisar nuestra vida, familia, pasado, presente y futuro.

Qué bueno es el Señor al darnos la oportunidad cada doce meses de hacer un balance de lo vivido; un balance para reimpulsar nuestra vida y visualizar nuevos horizontes.

Deseo compartirte tres o cuatro cosas que te pueden ayudar:

  • Tu relación diaria con Dios es vital
  • Tu cuidado y comunicación con la familia echa fundamentos a las nuevas generaciones
  • Tu valoración de las amistades es sumamente importante y da plenitud recíproca
  • Tu vocación entrelazada al propósito de vida, le da sentido a tus días

Da vuelta la página de aquellas cosas que te dañaron y de aquellas cosas en las que vos le fallaste a Dios, a los demás y a vos mismo, y date nuevas oportunidades de reescribir tu historia.

¡Que tengas un 2018 lleno de bendiciones de la mano de Jesús!

Nicolás Marulla

Pedacito de cielo…

Pedacito de cielo

Pedacito de cielo, rasgos finos y aterciopelados, encanto sumergido en un mar de ternura…

Fragilidad mayúscula que invita a proteger, abrazar, meciendo suavemente, mimando con susurros delicados…

Hermosa Fiore… llegando sin pedir permiso, imponiendo desde la actitud más indefensa ocupar el lugar que por derecho natural le corresponde.

Anticipando a quienes vienen detrás, se ganó el título de “primera”…  primera para los padres, para los tíos, para las abuelos, para la bisabuela, con la bendición de Dios al momento de nacer…

Hoy pequeña, se la puede sostener en la palma de una mano, mañana por gracia será toda una mujer que seguirá llenando con su aroma a quienes les rodean…

Dulzura por doquier, gracia concentrada, mirada que sorprende y bracitos que celebran…

Cuando todo se desvanece en este mundo y la desesperanza somete la ilusión, y la violencia, la intolerancia y la injusticia predominan, cuando nos agotan los enfrentamientos estériles y la desconfianza se hace casi inevitable… llega Fiore con toda su inocencia, un poema de pureza y un canto a la esperanza.

Para fortalecer la fe; en Dios, en nosotros, en los otros, y decirnos con firmeza, cuidemos a los más pequeñitos…

Muchas cosas de valor perdieron su lugar en este mundo, que no pierdan el primer lugar los más inocentes, demos protección a los más indefensos, sigamos luchando por sus derechos…

Porque… “de los niños es el reino de Dios”.

Fiore, todos te queremos, anhelamos lo mejor para vos, y te decimos que sin que lo supieras, comenzaste tu vida dando… sin otro esfuerzo más que el de nacer, con tu sola presencia, nos trajiste felicidad.

Nicolás Marulla

13 de Octubre 2014, nació Fiore!, 

Una sola verdad…

Una sola verdad fue suficientemente poderosa como para liberarme.

Ella emergió de en medio de un sinfín de palabras, se abrió camino en la mente confusa y vencida, en medio del descorazonado y perturbador momento.

Venció todos los obstáculos férreos que resultan de la derrota, fortaleció el cansancio de los brazos caídos, dio vida a la temblorosa oración y al endeble pensamiento…

Traspasó las barreras del formato en que recibí la enseñanza…

Se hizo revelación al instante para renovarlo todo…

Derramó toda su riqueza y alcance sanador en el corazón quebrado, secó los ojos humedecidos e hizo que las palabras tímidas e inseguras se cambiaran en esperanza.

Esa verdad dejó de ser estática para convertirse en dinámica, pertinente, real, práctica, vital y oportuna…

Cuando siempre pensé que se aplicaba a un tiempo puntual y circunspecto del pasado, ahora se hizo presente y constante…

La palabra que emergió de las muchas y gloriosas sentencias, adquirió por si misma una dimensión impensada, me ayudó, me libró, no dejó alternativas hacia atrás… aumentó mi fe y me dio paz.

Nicolás Marulla

Asunción, 23 de julio de 2010

«Quiero decirte» en esta Navidad

“Quiero decirte” en esta Navidad…

Quiero decirte que hay muchas personas que te aprecian, te valoran, y aún hay quienes te admiran, así que no te detengas tanto en tus defectos, sino más bien seguí avanzando y descansando en la paz que viene de Dios.

Vivir en paz no significa que no haya que  enfrentar conflictos, “un cielo sin tempestades”… se puede tener la paz de Jesús en medio de las presiones propias de la vida, de la familia y del trabajo.

 Procurá encontrar fortaleza en el perdón, ya que esto de servir al otro hace que te relaciones y que a veces tengas desencuentros, pero que esto no te impida manifestar amor. Me refiero al amor de la “segunda milla”, que no debe quedar en una declaración extraordinaria de Jesús, sino en algo que tenga vigencia hoy, mucho más en aquellos que como vos entienden que la vida tiene sentido en el servicio…

Vale la pena transitar un nuevo año y por qué no, tratar de ser feliz, a pesar de las incomprensiones, las pruebas de la vida y las épocas de crisis. Podés encontrar alegría en el anonimato, no olvides que hay Uno que siempre te ve y para él sos importante.

Y ya basta de “ser víctima” de las circunstancias de la vida, cuando es mucho mejor ser actor de la historia de la vida. Las críticas injustas duelen, pero son ellas las que revelan tu seguridad interior.

El hecho de que tengas un título, un cargo, una trayectoria, que seas lo que seas, no debe privarte de la bendición de decir “te necesito”, de dar un beso a mamá, de abrazar a un amigo, de decir “te quiero”.

Viví con un alto sentido de responsabilidad, porque entendiste que no estás en este mundo para mirar por tu ventana como la vida pasa, pero cuando termina lo que te toca hacer, descansá y dejá que Dios complete Su obra. 

Él es especialista para reconstruir lo que se está destruyendo, para restaurar lo que se quebró, para sanar corazones heridos, para hilvanar con hilo irrompible aquello que deberá cicatrizar…

Dios te ama y eso no es poca cosa, es la mejor noticia que podrías recibir en esta Navidad.

¡Que tengas una Feliz Navidad con Jesús y un muy Bendecido y Próspero Año Nuevo!

Nicolás Marulla

Buenos Aires, 22 de diciembre de 2016