Así y todo…
Cuando sentís el peso de tu humanidad frágil, endeble, incierta y vulnerable…
Cuando sentís que sos como la hoja reseca de un árbol pronto a desaparecer…
Cuando nadie puede dar crédito de tú presente y no estás en ninguna consideración.
Cuando la luz de tu vida es tenue y tu voluntad quebradiza,
Cuando se cierran tus ojos de tanto llorar porque están cansados y tu lengua trémula…
Cuando se apagan las luces que ayer te alumbraban y las palabras de elogios van en otra dirección, y se van los retos, se mudan las estrellas y las nubes se clonan una y otra vez…
Así y todo no ha sido dañada la esperanza, ni cancelado el sueño…
Así y todo puede resurgir todo aquello que es esencia y se halla en las profundidades del ser.
Dios que no apaga el pábilo que humea, ni quiebra la caña cascada, vendrá a socorrerte y hará todas las cosas nuevas.
Nicolás Marulla, Lima, 7 de marzo 2014

Publicado el 29 septiembre, 2025 en Marcas de lo cotidiano. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.
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