Compasión
Jesús vio a la multitud y vio su condición, entonces tuvo compasión…
Esta multitud no estaba compuesta solamente de personas con carencias económicas, sino de personas con toda clase carencias; emocional, espiritual, familiar, moral, etc.
“Estaban desamparadas…”, la idea es de personas saqueadas, con pérdida de la autoestima, porque han sido abusadas y explotadas.
“Estaban dispersas…”, la idea es que estaban postradas, con la voluntad vencida, habían perdido el enfoque de la vida.
En el Evangelio de Marcos, el capítulo 2 y verso 2, nos dice:
E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y (Jesús) les predicaba la palabra.
Compasión: en griego hay dos palabras para compasión, una es simpatía y la otra proviene de entrañas, es decir, un sentimiento que nace de lo más profundo del ser.
Literalmente: “sufrir juntos”. Es un sentimiento que se manifiesta a partir del dolor que tiene el otro ser. Es más intensa que la empatía. La compasión tiene entendimiento del estado emocional del otro y combina el deseo con la acción de aliviar el dolor, de reducir el sufrimiento.
En la compasión la secuencia es: emoción, deseo, acción…
Esto hace que el líder tenga conexión emocional, “lo efectivo es lo afectivo”
Por otra parte, la compasión es el sello del pastor y tiene que ver con un corazón sano, que venció el egoísmo y que está en un movimiento hacia afuera… es centrífugo, no centrípeto.
Conclusión: una reflexión del teólogo John Stott:
“Jesús sintió indignación ante la desesperanza, la injusticia y el dolor de la gente, pues comprendía el propósito eterno para la humanidad, y pudo combinar de una manera poderosa, indignación y compasión. Esto es esencial para la visión y por lo tanto al liderazgo”
Publicado el 16 julio, 2025 en Marcas de lo cotidiano. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.
Deja un comentario
Comments 0