¿Por qué estoy desanimado?
¿Por qué estoy desanimado?
¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
Nuevamente lo alabaré… (Salmo 42:5)
El salmista David, conocido como “el Quijote de la Biblia”, ya que al igual que este personaje de la obra maestra de Miguel de Cervantes, pasó por infinidades de experiencias; desde grandes triunfos y logros, pasando por mares turbulentos de confusión y depresión, llegando a los fracasos más dolorosos y frustrantes que en un ser humano puede experimentar.
La grandeza de David fue su gran amor a Dios. Esto le permitió levantarse de sus fracasos, de sus sentimientos de frustración, de la depresión, de la angustia inexplicable, del dolor más severo e insoportable, de la persecución que no le daba respiro y de sus rotundos fracasos personales.
En este salmo nos deja una lección de vida increíble.
David se habla a sí mismo, le dice basta a su interior derrumbado y le ordena a su alma a poner la esperanza en Dios y así llenar nuevamente su boca de alabanza.
Decide cambiar su queja, su lamento constante, sus “no puedo”, por la alabanza más hermosa nacida de un corazón lleno de amor y gratitud y que como expresa en el comienzo de este salmo, es la del corazón de un hombre que tiene una profunda sed de Dios.
Nicolás Marulla

Publicado el 28 noviembre, 2019 en Marcas de lo cotidiano. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.
Deja un comentario
Comments 0