Unidad, comunión y amor mutuo – Reavivar el amor es vital para que la iglesia avance en la misión
La iglesia tiene que estar en una constante renovación.
De lo contrario no hay proyecto posible.
La iglesia como toda organización vive procesos lógicos.
Hay una primera etapa llamada INICIACIÓN.
Es cuando comienza una visión.
Una segunda etapa llamada EXPANSIÓN.
Cuando se busca expansión los procesos se tornan complejos. Hay conflictos, muchos están conformes con el estatus quo.
Una tercera etapa llamada DECANTACIÓN.
Aquí se desarrollan documentos; no hay tanta discusión, tanta virulencia. La estrategia está muy firme, los principios claros.
En esta etapa la tendencia es a estancarse debido a que hay cierto conformismo.
Después de la expansión, por lo general viene una meseta.
La cuarta y última etapa es la RENOVACIÓN.
La única manera de salir del posible estancamiento es la renovación.
A continuación, presentaré dos ideas acerca de la renovación de la iglesia.
La primera idea conecta con la declaración:La iglesia es una comunidad en comunión, y la segunda: La iglesia es un cuerpo unido por el amor mutuo y la sana enseñanza.
1.- La iglesia es una comunidad en comunión.
La iglesia por ser la familia de Dios tiene las dificultades propias de una familia, por lo tanto, la unidad está en proceso constante. Esta es una de las razones por las que Pablo atribuye la unidad a una obra del Espíritu, cuando en Efesios 4:3 exhorta a los cristianos para que estén “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vinculo de la paz”.
Los pasajes más importantes del Nuevo Testamento relacionados con la unidad, los encontramos en la oración de Jesús en Juan 17:1-26, luego en Efesios 4:1-16, y finalmente en Filipenses 2:1-11.
A la vez, no debemos desconocer esa semblanza de los comienzos de la iglesia, tan bien descrita por Lucas en Hechos 2:41-47, donde se destaca la comunión que experimentaban los primeros cristianos mientras avanzaba la misión de maneta fructífera.
2.- La iglesia es un cuerpo unido por el amor mutuo y la sana doctrina.
Si faltan uno de estos dos pilares, la iglesia no pude avanzar, no puede cumplir adecuadamente la misión, se sentirá frenada y frustrada.
Las iglesias tienden a polarizarse en lo uno o en lo otro. Lastimosamente, esto ha sido un movimiento pendular histórico. Lo cual ha hecho a la iglesia avanzar y retroceder todo el tiempo.
- Sana enseñanza con gente mayormente insensible ante las necesidades y el dolor del prójimo.
- Mucho amor con gente mayormente sin juicio, que muestra la gracia, pero carece de la verdad. “Pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”(Juan 1:17).
Cuando nos referimos a los atributos comunicables de Dios, entre otros podemos mencionar que Dios es amor y que Dios es santo. Comunicables significa que son atributos que Dios puede comunicar a los cristianos para que los practiquen. Hay atributos de Dios que son incomunicables, ya que solo Dios los posee.
Dios es amor – Dios es santo
El amor de Dios por el mundo se manifestó en el mismo evento que su juicio contra la infracción de la ley.
“La cruz es el símbolo supremo del amor como de la justicia completa de Dios”
Esta relación de amor y santidad también es notable en la enseñanza que se brinda en las iglesias, más que nada en las prédicas desde los púlpitos. Amor y santidad en términos de lo que Dios ofrece y lo que Dios pide.
Debe haber un equilibrio entre lo que Dios ofrece y lo que Dios demanda. Está muy bien que se hable de las bendiciones, las promesas y los favores de Dios. Asimismo, está muy bien que se hable de la participación en la misión y llevar una vida moralmente sana, comprometida con los valores de la fe cristina.
La iglesia experimenta unidad cuando el amor mutuo y la sana enseñanza están en equilibrio permanente.
Reavivar el amor es vital para que la iglesia avance en la misión
Considero interesante destacar la importancia del primer amor, como elemento y señal de que la iglesia está viva y se está renovando.
En Apocalipsis 2:1-5 encontramos esta idea tan bien presentada por nuestro mismo Señor, al dar su mensaje a la iglesia en Éfeso.
Jesús destaca varias virtudes muy notables de la iglesia en Éfeso antes de llamarle seriamente la atención.
Cuando le señala la falta, le dice: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”(Ap. 2:4).
La Nueva Traducción Viviente traduce: “Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!
De alguna manera le está diciendo a esa iglesia fundada por el apóstol Pablo, que sus actuales dirigentes se ocuparon en conservar postulados importantes, practicar las obras, hacer valer la sana enseñanza y no permitir que se infiltren ministros fraudulentos, entre otras acciones destacables. Solo que en el camino habían olvidado el amor, lo habían dejado de lado y ahora todo el quehacer de la iglesia no estaba impregnado de amor.
Si nuestra iglesia en Latinoamérica pierde la devoción por Cristo y el amor fraterno, corre el riesgo de tornarse una iglesia nominalista, carente de la experiencia espiritual y personal del encuentro con Dios, para convertirse en una iglesia que solo conserva el nombre, pero sin la fuerza vital del amor.
Es necesario recuperar la devoción por Cristo para luego revitalizar el amor fraterno. Estos son los elementos principales que traen unidad en la iglesia. La evangelización, la enseñanza y la tarea comunitaria impulsadas por un amor genuino, harán que la iglesia sea cada vez más parecida a Jesús.
Nicolás Marulla
marullanicolas@gmail.com
Publicado el 24 junio, 2019 en Reflexión teológica, espiritualidad. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.
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