La historia decanta…

“No te apresures ni desesperes procurando defenderte de alguna ofensa; nunca olvides que la historia decanta y siempre termina poniendo todo en su lugar”

Finalizó cerca de la medianoche la extensa reunión de trabajo con el equipo, interrumpida por charlas privadas con algunos de los integrantes del mismo, llamadas, mails, y por una reunión en paralelo con otro grupo.

El encuentro había comenzado en horas de la mañana, y casi la totalidad habíamos viajado        durante la noche, por lo cual libramos una batalla por momento feroz para sostener los párpados en su lugar… son esas jornadas en las que necesitás reinventarte más de una vez.

Luego de la misma, con algo más de una hora entre despedidas y llegar a la habitación, caí desplomado en la cama y encendí el televisor solo para permitir que imágenes que cambian de manera fugaz llenaran mi vista vencida…, no tenía ánimo de abrir la valija y darme una ducha antes de dormir.

Rápidamente, como si fuera una película que atravesó mi mente, procesé a mil por hora, qué estuvo bien y qué no, qué cosa dije que no debía haber dicho, qué errores cometí, qué quedó pendiente, qué olvidé, qué, qué, qué…

Al día siguiente, después de haber conversado con Dios y satisfacer las ganas intensas por un desayuno, la calma y la paz no tardaron en llegar. La claridad de la mente descansada monitoreó la información de manera efectiva, me aseguré que las motivaciones hayan sido las correctas, y todo siguió avanzando en esta vorágine de la compleja misión a la que fui llamado.

Entre aciertos y desaciertos, avances y retrocesos, buen ánimo y momentos de incertidumbre, me di cuenta que ver la vida como un proceso y no como fotos del momento, es clave…

Así lo interpretó José, aquel joven hebreo, que entendió que todo obedecía a un plan de Dios y que siempre en su soberanía, todas las cosas las encamina para bien.

Entendí, que más allá de los pesares y avatares del momento, de las luchas que libramos en el alma y de los elogios pasajeros, la historia decanta, sí y cuando eso sucede, siempre termina poniendo todo en su lugar.

Nicolás Marulla
Tucumán, 7 de enero 2018

 

 

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Acerca de nicolasmarulla

Hola, Soy Nicolás Marulla, nací en Buenos Aires, estoy casado con Sonnia y somos padres de dos hijos y abuelos de una hermosa nieta. Ahora mismo estoy trabajando a lo largo y ancho de mi país, promoviendo líderes y dando conferencias, a la vez estoy escribiendo algunas obras. Soy doctor en teología, estoy totalmente identificado con Jesús y procuro ser una influencia positiva y de esperanza en la vida de las personas. Autor del libro “Por los caminos de la misión” Contacto: marullanicolas@gmail.com

Publicado el 9 enero, 2018 en Marcas de lo cotidiano. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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