Comienza un nuevo año…

Comienza un nuevo año…
Te preguntarás qué cosas debo afirmar y cuáles debo cambiar en mi vida…
Dios es eterno, nunca cambia… él no necesita de los soles y las lunas, de las estaciones del año, de los comienzos y los finales, vive en la plenitud de la eternidad, más allá del espacio y del tiempo…
Nosotros, necesitamos todo lo que Dios no necesita.
Porque necesitamos hacer balances, revisar nuestra vida, familia, pasado, presente y futuro.
Qué bueno es el Señor al darnos la oportunidad cada doce meses de hacer un balance de lo vivido; un balance para reimpulsar nuestra vida y visualizar nuevos horizontes.
Deseo compartirte tres o cuatro cosas que te pueden ayudar:
- Tu relación diaria con Dios es vital
- Tu cuidado y comunicación con la familia echa fundamentos a las nuevas generaciones
- Tu valoración de las amistades es sumamente importante y da plenitud recíproca
- Tu vocación entrelazada al propósito de vida, le da sentido a tus días
Da vuelta la página de aquellas cosas que te dañaron y de aquellas cosas en las que vos le fallaste a Dios, a los demás y a vos mismo, y date nuevas oportunidades de reescribir tu historia.
¡Que tengas un 2018 lleno de bendiciones de la mano de Jesús!
Nicolás Marulla
Publicado el 30 diciembre, 2017 en Marcas de lo cotidiano. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.
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