Una sola verdad…

Una sola verdad fue suficientemente poderosa como para liberarme.

Ella emergió de en medio de un sinfín de palabras, se abrió camino en la mente confusa y vencida, en medio del descorazonado y perturbador momento.

Venció todos los obstáculos férreos que resultan de la derrota, fortaleció el cansancio de los brazos caídos, dio vida a la temblorosa oración y al endeble pensamiento…

Traspasó las barreras del formato en que recibí la enseñanza…

Se hizo revelación al instante para renovarlo todo…

Derramó toda su riqueza y alcance sanador en el corazón quebrado, secó los ojos humedecidos e hizo que las palabras tímidas e inseguras se cambiaran en esperanza.

Esa verdad dejó de ser estática para convertirse en dinámica, pertinente, real, práctica, vital y oportuna…

Cuando siempre pensé que se aplicaba a un tiempo puntual y circunspecto del pasado, ahora se hizo presente y constante…

La palabra que emergió de las muchas y gloriosas sentencias, adquirió por si misma una dimensión impensada, me ayudó, me libró, no dejó alternativas hacia atrás… aumentó mi fe y me dio paz.

Nicolás Marulla

Asunción, 23 de julio de 2010

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Acerca de nicolasmarulla

Hola, Soy Nicolás Marulla, nací en Buenos Aires, estoy casado con Sonnia y somos padres de dos hijos y abuelos de una hermosa nieta. Ahora mismo estoy trabajando a lo largo y ancho de mi país, promoviendo líderes y dando conferencias, a la vez estoy escribiendo algunas obras. Soy doctor en teología, estoy totalmente identificado con Jesús y procuro ser una influencia positiva y de esperanza en la vida de las personas. Autor del libro “Por los caminos de la misión” Contacto: marullanicolas@gmail.com

Publicado el 18 abril, 2017 en Marcas de lo cotidiano. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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