Cómo orar por el nuevo gobierno

En Argentina nos encontramos ante la inminencia de la asunción de un nuevo gobierno.

En principio, este es un hecho para celebrar, porque se va consolidando nuestra democracia que cumple 32 años, luego de los años de dictadura que tanto empañaron la historia de nuestro país. A la vez, porque la democracia, permite la alternancia, lo cual es una oportunidad y derecho que este sistema otorga a los ciudadanos para que expresen su preferencia política.

Dicho esto, es importante preguntarnos por el rol que tienen los cristianos como parte de la sociedad y ante un cambio de gobierno.

La respuesta a mi entender, tiene dos claras direcciones; la primera e insoslayable, es la de orar responsable y constantemente por nuestros gobernantes, lo que implica una manera de comprometerse; la segunda es a partir de una acción más participativa de los cristianos en política. Mientras orar por nuestros gobernantes, repito, es un deber insoslayable de todos los cristianos, habrá un  carácter más activo para aquellos que se involucran desde una militancia definida, entrando en la “arena política”, y desde ese lugar se proponen ser agentes de transformación. De una manera u otra, todos somos actores políticos en la vida cotidiana, si entendemos como objeto de la política el bien común. Si bien desde lo conceptual, el ejercicio de la política es el Estado al servicio de las necesidades de los seres humanos y de la sociedad en su conjunto. Sin embargo todos debemos cooperar desde nuestro lugar para que esto sea así, procurando avanzar a un ideal de democracia participativa.

Cuando vamos a la Biblia, para recibir orientación de cómo orar por nuestros gobernantes, encontramos interesante y variada información, pero debido a la brevedad de este artículo, voy a ajustar la idea a una cita bíblica, posiblemente la más conocida y explícita:

“Así que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna.  Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador, pues él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad” (2 Timoteo 2:1-4 NVI).

En el texto encontramos una recomendación del apóstol Pablo a Timoteo, que la podemos considerar en cuatro partes.

En primer lugar, el carácter inclusivo de la oración. Orar por todos los hombres. Es notable la amplitud, hay miles y millones de personas que no conocemos, no importa sin son de occidente o de oriente, no importa la condición social, la religión que profesan, esta oración incluye a todos y pide por el bienestar de todas las personas. En especial por quienes están en autoridad en diferentes niveles institucionales, sean oficialistas, de partidos de oposición, más allá de la orientación política, la oración los incluye a todos.  Se recomienda que hagamos acciones de gracias, es decir, que como cristianos tengamos una actitud positiva y favorable hacia los gobernantes, que demos gracias por quienes administran en la función pública y están al servicio de la sociedad. Esto no soslaya la responsabilidad de denunciar la injusticia social y todo aquello que esté fuera de la ley, pero la actitud debe ser la de acompañar, con una oración que los bendice y les desea lo mejor en la función pública.

En segundo lugar, el valor de la paz y la tranquilidad como resultado de la justicia. Cuando Pablo escribió esta carta, vivían bajo el gobierno del emperador Nerón, había persecución y podemos entender la necesidad de orar para vivir con paz y tranquilidad, sin embargo esto se aplica a cualquier tiempo de la historia. La paz no es una causa, sino el resultado de algo. En sentido negativo es el resultado de la ausencia de conflictos, de guerras, pero hay un aspecto positivo de la paz, que tiene que ver con la presencia de la justicia. No se puede pensar en una sociedad que vive en paz y con tranquilidad, mientras hay injusticia e impunidad. Por esta razón el profeta Isaías declara: “Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre” (Isaías 32:17). Esta oración por paz y tranquilidad también incluye en nuestro contexto el vivir en democracia, lo cual envuelve la idea de libertad. Que gobernantes concluyan su mandato y entreguen a nuevos gobernantes la responsabilidad de la función pública, hace a la construcción de la paz.

En tercer lugar, el valor de la espiritualidad y la dignidad como resultado del trabajo y de la promoción de los derechos y las libertades humanas. Pablo como líder cristiano, sabía la prioridad que ocupa en la vida una buena relación del hombre con Dios, y pide que oremos para tener una vida piadosa, es decir, que haya lugar para vivir un estilo de vida basado en la fe. Pero también pide por una vida digna, lo cual conecta con el trabajo. Oramos para que los gobernantes generen oportunidades reales de empleo y que haya trabajo, lo cual hace a la dignidad de las personas. A la vez, llevar una vida digna, significa que los integrantes de una sociedad se dan valor a sí mismos y a sus derechos, piden que éstos sean respetados. Oremos para que los gobernantes no usen a las personas para fines políticos, sino que les promuevan una mejor calidad de vida.

En cuarto y último lugar, el valor de hacer lo bueno y agradable a Dios, quien quiere que todas las personas sin excepción, conozcan la verdad y alcancen salvación. Cuando los cristianos oramos responsable y constantemente por todas las personas y especialmente por nuestros gobernantes, estamos haciendo algo bueno y agradable ante Dios, porque la esencia de Dios es el amor, que quiere que todos tengan salvación. Esto implica liberación y plenitud en la vida, que conecta con el conocimiento de la verdad, ya que la verdad tiene en sí misma un poder liberador. Jesús dijo: “Conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Juan 8:32).

Nicolás Marulla,  Buenos Aires, 7 de diciembre de 2015

(Publicada en Impacto Líder)

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Acerca de nicolasmarulla

Hola, Soy Nicolás Marulla, nací en Buenos Aires, estoy casado con Sonnia y somos padres de dos hijos y abuelos de una hermosa nieta. Ahora mismo estoy trabajando a lo largo y ancho de mi país, promoviendo líderes y dando conferencias, a la vez estoy escribiendo algunas obras. Soy doctor en teología, estoy totalmente identificado con Jesús y procuro ser una influencia positiva y de esperanza en la vida de las personas. Autor del libro “Por los caminos de la misión” Contacto: marullanicolas@gmail.com

Publicado el 27 diciembre, 2015 en Temas de actualidad/Opinión. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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